Mutaciones

La principal virtud de Distrito 9 ha sido la de descubrir al mundo el talento en ciernes que se esconde en el sudafricano Neill Blompkamp. Después de vivir de la publicidad y tras realizar algunos cortos interesantes, su salto al largometraje ha venido marcado por la construcción de un “film mutante” que resulta terriblemente interesante. Siguiendo la estela de los grandes del género con pretensiones sociales, el director sudafricano trata un tema de rabiosa vigencia como es la inmigración y el racismo desde la metáfora de lo fantástico. La película nos habla de dos pueblos incapaces de entenderse pero incapaces que convivir, y de un individuo que por azar está condenado a formar parte de las dos por culpa de una mutación, una mutación que le obligará a convertirse en alienígena. No es un argumento original, se puede tachar de manido, pero es seguro que en ninguna película se ha introducido con tal acierto. Y es que en Distrito 9 el cambio, la mutación del protagonista sucede a la vez que la mutación estética de la película. Si comienza desde el suelo, desde el apego absoluto a la realidad que representa el código documental que da testimonio de la situación del apartheid extraterrestre; acaba en el otro extremo, el de la acción virtual y la hiperrealidad  del videojuego (no en vano iba a ser Blompkamp el responsable de adaptar la obra maestra de Bungie, Halo) que acompaña la brutal caza del protagonista ya devenido en marciano. En esta segunda mitad de la película la velocidad aumenta exponencialmente y hasta la cámara adopta la postura first person shooter para acabar de apuntar la sensación de estar jugando a un Call of Duty. Lástima que estos interesantes hallazgos se ensombrezcan por una excesiva explotación de esa violencia virtualizada, ya que al introducir los códigos de la acción interactiva de forma demasiado literal no aguanta la imagen por si misma sin la interacción de un jugador; obviamente mirar un videojuego sin jugar es aburrido. Por lo tanto la traca final peca de estiramiento y acaba rebajando la expectativas.

De todas maneras el descubrimiento, la interacción y la mutación de estos lenguajes ya merecen elogiar el debut del autor sudafricano.

~ por nologui en 22 enero 2010.

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